Pero no; resulta que eres imperfecto, que no todo lo haces bien, que tienes tantas virtudes como defectos, que cometes cientos de fallos al día y a veces no me respondes lo que yo espero escuchar.
Sin embargo me encanta que te quedes callado un rato sin saber qué contestar, me sorprendes cuando espero una respuesta y me dices algo aún mejor, adoro que seas siempre tú, con esos fallos que te hacen tan diferente, pero lo que más me gusta de ti, sin duda, es éso, que no seas


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